Viajar a un destino desconocido es un reto, podría ser el viaje de tus sueños o de desmitificación y descreimiento. Tengo las dos versiones, la mía y la de otros, con el mismo destino. Viajar abre mentes, amplía conocimientos de nuevas culturas y activa neuronas. Reduce el riesgo de padecer Alzheimer, como cualquier otra actividad recreativa, y es un antídoto infalible para romper rutinas.
Para mí Tailandia, antes de pisarla, era un país exótico con pinceladas de glamour por las sedas, piedras preciosas y playas con aguas cristalinas, además me habían hablado que había una gastronomía exquisita, pero in situ he conocido su lado más oscuro: turismo sexual de menores y todo tipo de explotación comercial sexual, que se palpa en la calle. Casas de masajes completos que vienen a ser burdeles. Locales con show sexuales llamados «Ping Pong Party” que son una encerrona porque no te dejan salir previo pago de lo que te piden.
Suciedad, pobreza, contaminación, muchos puestos de comida en la calle con fuertes olores y mucha venta ambulante. Me preguntaba ¿dónde están las papeleras?…
Caos total en Bangkok porque hay mucho tráfico y escasos semáforos, una auténtica locura. No estaba preparada para cruzar las amplias avenidas sin semáforos. Te la tienes que jugar si no cruzas por los puentes. Tenía que poner las dos manos en alto para intentar parar a los coches cada vez que cruzaba la calle en los pasos de peatones que había, aún teniendo preferencia.
En definitiva, viajar a Tailandia -un país lleno de sorpresas-, es salir de tu zona de confort y eso es bueno para resetear tu cerebro y para tu salud mental, pese a que algunas experiencias no te dejen buen sabor de boca.
Un destino que había sobrevalorado enormemente y ahora lo veo de otra manera. Está sufriendo un boom turístico, sea por lo que sea, y para muchos puede ser el viaje de su vida, en función de las características de la personalidad de cada uno. Eso sí, es un país perfecto para los amantes de las compras.
Dicen que el Paraíso terrenal son sus playas, pero no las visité, algunas de las mejores del Sudeste Asiático, de modo que no puedo hacer comentarios de ese trocito de Tailandia. Ni Pukhet, ni Kravi, ni Shumet.
Hice el viaje a Tailandia en agosto de 2016. ¡¡Mucho caloret!! Protección solar, repelente para los mosquitos, calzado cómodo, impermeable y ropa fresca, por supuesto, agua embotellada y ¡a por Tailandia!. Lo que cuenta es tener buena actitud y ser flexibles si las cosas no te salen como las tenías planeadas.



Un dato a destacar es la cantidad de viajeros españoles que había, lo que viene a decir que Tailandia es un destino que se ha puesto de moda en nuestro país y que va in crescendo cada año.
En Tailandia, aparte de la capital, Bangkok, hemos conocido ciudades importantes como Chiang Mai, Phitsanulok, Sukhotai, Chiang Rai y Ayutthaya.
Reyes de Tailandia
El régimen político de Tailandia es el de una Monarquía Constitucional. Los súbditos tienen a los Reyes tailandeses como Dioses; luego me enteré de que no hay libertad de expresión y está prohibido criticarlos. Sumisión y reverencia total. Por fotos de los Reyes, no será, hasta la saciedad. Coincidimos con el 84 cumpleaños de la Reina Sirikit, y su foto, cuando era más joven, estaba omnipresente por toda Tailandia.



El 13 de octubre de 2016 falleció Bhumobiol Adulyadej, a los 88 años de edad, tras el reinado más largo del mundo, con más de 70 años de duración. El rey nombró heredero a su hijo, el Príncipe Maha Vajiralongkorn, de 64 años, pero no es tan popular y querido entre sus súbditos, según nos dijo nuestra guía local.
Contrasta la pobreza de Tailandia con el lujo del recinto del Gran Palacio Real, residencia de la familia real.
Insectos
Más sorpresas: Tailandia es el país del mundo que más insectos produce para la alimentación humana, un nuevo nicho de negocio. Estuve en México y allí se consumen con normalidad insectos, recuerdo los saltamontes o chapulines fritos que los tienen como un manjar.
He escuchado en los informativos que una regulación europea facilitará la venta de insectos para el consumo humano a partir de 2018, aunque algunos países ya lo han legalizado por su cuenta. Constituyen una importante fuente de proteínas, aunque yo no tengo intención de probarlos.
Tuk-Tuks
El caos de Bangkok, una ciudad con más de 6 millones de habitantes, te puede cautivar o no. Hay opiniones enfrentadas. O podría ser una relación de amor-odio para hablar más democráticamente.

Otra sorpresa con susto son los Tuk-Tuks taxis, que se escriben como las galletas Tuc Tuc, pero con K de kilo. Son triciclos motorizados, en los que si llegas bien a tu destino hay que besar el suelo después, sobre todo en Bangkok, donde los conductores de los Tuks-Tuks son muyyy despreocupados y bastante temerarios.
Cuando analizas en frío el singular micromundo de los Tuk-Tuks es para reírse por todas las anécdotas que te pueden pasar. Por ejemplo, un animado conductor que cantaba la célebre canción “Macarena” mientras conducía, o el espabilado que te llevaba a Chinatown, sí, pero al restaurante que tenía acordada una comisión. Y, también, conocimos a algún taxista que nos estafó cobrándonos de más. Hay que negociar precio, sin taxímetro, y punto. Recuerdos imborrables y risas.
El Tuk Tuk, sin duda, es un medio de transporte de lo más peculiar y habitual para moverse por la ciudad, y no dispone de cinturón de seguridad. Me tuve que agarrar bien en una de las barras que hay para sujetarse. Divertido, pero con riesgos, aunque algo de aventura siempre viene bien.
De Tailandia, visto lo visto, yo me quedo con las flores, un país con una rica flora tropical. Tiene miles de especies de flores. La orquídea es la flor autóctona y el símbolo del país. Una flor sofisticada que representa belleza suprema, dulzura, seducción, sensualidad y perfección. En Tailandia hay más especies que en cualquier otro lugar de Asia. Con un alto mercado de exportación, las orquídeas se pueden utilizan como ofrenda a Buda, como elemento decorativo, para fragancias o con fines alimentarios.
Los pétalos de las orquídeas también se comen, al igual que los de otras flores como las rosas, las violetas, los pensamientos, las begonias y los jazmines, entre otras.
También, hay buganvillas, flor de loto… se puede disfrutar de las más bellas y exquisitas flores.
La Naturaleza, las plantas salvajes, las cascadas, los bellos arrozales, superan la obra humana. Insisto siempre con esta idea. Y las mariposas con un tamaño especial también han captado la atención, ¡qué no se me escapen!…
En Chiang Mai visitamos una plantación de orquídeas donde presenciaremos la gran belleza de estas delicadas flores que se usan para adornos florales y para fragancias, productos clave. Os muestro las imágenes de la visita.



Rascacielos
En Bangkok destacan altísimos rascacielos. En lo alto de muchos edificios hay bares o restaurantes que ofrecen unas vistas fantásticas sobre la ciudad. Son una de mis debilidades, no siento ningún vértigo, y en ellos siento volar sobre la ciudad y sobre el mundo.
Entre los rascacielos existentes, visitamos el hotel más alto de Bangkok Baiyoke Sky Hotel, ubicado en el corazón de la ciudad, para comer en su restaurante una rica y variada gastronomía de altura y disfrutar de unas vistas espectaculares de esta bulliciosa metrópoli.
Bangkok, también, dispone de un tren aéreo, otra forma de recorrer la ciudad.
Os recomiendo tomar una copa por la noche en el hotel Sirocco Sky Bar (The Dome, 1055 Th Silom) en el que la decoración es señorial, moderna y sofisticada, con espectaculares vistas desde su terraza al Mae Nam Chao Phraya.
El hotel Sirocco es conocido por salir en algunas películas, como Resacón 2. Una consumición mínima cuesta 14 euros, el cual no es un precio alto porque las vistas, la decoración y la música merecen la pena. La cena en su restaurante Sirocco te puede costar alrededor de 100 euros cada cubierto, el cual sí es un precio de altura.
Lo que más me sorprendió en Bangkok fue el hotel Siroco y el paseo en ferry por el río Chao Praya con la contemplación de los hoteles de lujo, todo un espectáculo. Vaya contraste tan grande entre el ambiente de pobreza de Bangkok y los edificios de lujo para los turistas. No hablo de la miseria de India o África, sino de pobreza. Son distintos conceptos.

Muy interesante visitar el bullicioso y dinámico barrio de Chinatown de Bangkok con mil puestos para comer en la calle o locales con olores y colores que se te quedan grabados para siempre.
En Chinatown puedes ver muchos edificios iluminados, como el emblemático edificio del hotel Royal.
En Bangkok , visitamos la fábrica de piedras preciosas estatal. No nos dejaron hacer fotos del interior, solo de la entrada. Mucho lujo y diseños espectaculares con precios altos con muchos ceros.
En cuanto a templos en Bangkok, visitamos el Templo de Wat Pho conocido por tener uno de los Budas más grandes del mundo (el Buda Reclinado) y el Templo de Mármol Wat Benjamabophit.
Templo de What Pho
Templo de Mármol, Wat Benjamabophit
Budismo y Cristianismo
Conocer otras religiones también es algo muy interesante, sales de tu mundo espiritual interior. El Budismo tiene 5 mandamientos frente a los 10 mandamientos del Cristianismo. El Budismo es una religión pagana en la que creen en muchas deidades, dioses y diosas. Según la mitología budista, un Profeta descansaba bajo un árbol y mientras meditaba profundamente, durante semanas, alcanzó la iluminación espiritual y se convirtió en Buda (iluminado).
En el Budismo hay demonios buenos y malos mientras que el Cristianismo no cree que haya demonios buenos. Lo cuento tal y como nos lo explicó nuestra guía tailandesa. El Budismo cree en la reencarnación, se necesitan muchas vidas, ni se sabe, hasta lograr un estado de perfección, frente al Cristianismo que cree en la resurrección tras la muerte, en la vida eterna, dado que el alma es inmortal.
El Budismo venera a Buda, un Profeta, y el Cristianismo cree en un Dios hecho hombre y un Dios Creador del Universo, no como una Energía Cósmica ni como una Naturaleza Creadora. Dios es el Creador.
Un punto en común entre el Budismo y el Cristianismo, en mi opinión, para un diálogo constructivo, es la veneración a la paz.
En los templos y palacios he visto muchos demonios con garras en las patas que tienen forma de animales que custodian los Templos budistas tailandeses: leones, serpientes, dragones, perros de Fu… hasta cobras. Son los protectores de los edificios sagrados. El león es un animal consagrado a Buda. Los gatos representan espiritualidad y están unidos al Budismo.

Me han impactado visualmente las figuras de esculturas de demonios protegiendo los templos, con Buda alzado como protagonista, que no me han generado calma ni paz, precisamente. Parece que hay un templo por cada metro cuadrado. De hecho, en Bangkok hay alrededor de 400 templos. Recordemos que Tailandia es un país budista, concretamente, un 95% de la población es budista y un 4%, musulmana.
Ser budista, cristiano, musulmán, judío o ateo es una cuestión de libertad religiosa, la fe es libre, y ahí no voy a entrar. Si no me inspira entrar a un templo budista ni hacer una ofrenda a los monjes o a Buda, no lo hago, pero siempre desde el respeto, la tolerancia y la educación.
Lo que sí me llama la atención es que el Cristianismo sea la religión más atacada y perseguida del mundo. El odio, inquina, que se tiene a la religión cristiana es brutal. Parece que volvemos a la época de las catacumbas romanas. Ya no se puede decir ni expresiones tan populares como «Por Dios», «Por el amor de Dios,»Gracias a Dios», «Hasta mañana si Dios quiere», «Vaya por Dios»… porque a algunas personas les molesta.
He de destacar la cantidad de grupos de meditación transcendental, rollo hindú, que hay en España, cuyo objetivo es implantar una única religión mundial. Es decir, se ubican dentro de un movimiento que se llama la New Age o Nueva Era en el que hay jerarquías, distintos niveles de conocimiento. Se habla de “iniciados” y de “maestros”, de la Madre Tierra o Madre Naturaleza. Procede de la Masonería y el Espiritismo, y es incompatible con el Cristianismo, aunque muchos católicos, confundidos, se sienten atraídos por este movimiento porque utilizan un lenguaje cristiano y hacen alusiones a Jesucristo.
Tras informarme como periodista, la New Age difiere absolutamente de la fe cristiana. Son dos caminos totalmente diferentes. El Panteísmo (todo es Dios o Dios es todo) y la Energía Cósmica son de la Nueva Era. La meditación trascendental de la Nueva Era está centrada en el yo, en el espíritu del individualismo y en la satisfacción personal, mientras que la meditación cristiana se centra en el silencio, recogimiento y oración, para encontrarse con Dios.
Dentro del Budismo hay diversas Escuelas, la más antigua del Budismo es la Theravada significa “palabra de los antiguos” y, como su nombre lo dice, es la más arraigada a las enseñanzas originales. Los monjes de esta Escuela son los que van vestidos de naranja, principalmente en Tailandia.
Lo principal a tener en cuenta para entrar a los templos es bastante decoro en la indumentaria. Tanto hombres como mujeres deben tener los hombros cubiertos, nada de pantalones ni faldas cortas. Y los pies, descalzos, como cuando entras en las mezquitas musulmanas.
Árboles sagrados
Soy muy de abrazar a los árboles porque son seres vivos que te dan energía, pero cuando iba a hacerlo escuché una alerta roja de la guía quién me ordenó que no lo hiciera porque en Tailandia son sagrados y no se pueden tocar. Qué diferentes son cada cultura y cada religión.
Baile tailandés
En Bangkok tuvimos una cena en Silom Village con la degustación de los platos más tradicionales mientras había una representación de bailes autóctonos.
El baile tailandés es una forma de tributo a Buda, es pausado, usa máscaras y uñas XXL. Los trajes destacan por su colorido acompañados de complementos bastante recargados y brillantes.
Este es mi baile, menos calmado, más enérgico. Os enseño un pasito ;))
Masaje corporal tailandés
El masaje tailandés que más me divierte y llama la atención es el que te hacen los pececitos en los pies. El auténtico masaje tailandés es doloroso, no es el de aceites esenciales, más vinculado a lo sensual y erótico. Una cosa es un masaje profesional y otra el sobeteo o masajeo. Hay que llevar cuidado con los masajes y ponerte en manos de profesionales, ya que si no se hacen bien pueden perjudicarte, obviamente, los que son tipo paliza.
Hay un gran negocio con los masajes, pero en la mayoría de locales no vi la limpieza que desearía. Me fío más de los masajes en los Spa de los hoteles, aunque sean más caros.
Gastronomía
La fruta tailandesa es exquisita, lo que más me ha gustado de la gastronomía de este país. De Tailandia volví a España con cinco kilos de más, como me pasa siempre tras las Navidades. Usan mucho aceite de coco, que lleva casi un 90% de grasas saturadas, y aceite vegetal.



Uno de los platos que me han gustado ha sido el Pad Thai, popular en la cocina tailandesa. Lleva tallarines fritos con gambas.

Artesanía
La artesanía de Tailandia me ha fascinado: muebles de madera tallados a mano espectaculares, sombrillas pintadas a mano, joyería, piedras preciosas, sedas, además de tallas en madera. El textil, el crochet, bordados de punto de cruz, bolsos, sandalias hechas a mano con textil son una maravilla.
Velas de cera con forma de flores:
Maravillosos muebles tailandeses:
Preciosos bolsos bordados amano con pompones en las asas:

El crochet es uno de mis puntos débiles. Me evoca a mi abuela materna, Nieves, que me ha hecho tantas prendas de ropa de punto y de ganchillo o crochet desde niña a adulta.
Ahora está muy de moda el crochet, pero a mí siempre me ha gustado todo lo artesanal y cada día soy más étnica. Los precios en Tailandia, en los bazares están tirados. Hay que aprovechar la ocasión y llevar poco equipaje. Puedes llenar una maleta entera por unos cuantos baths (moneda tailandesa) yendo de bazar en bazar y de mercadillo en mercadillo, ya que encuentras cosas ideales.
Tallas de madera:
Cáscaras de coco. Del coco se aprovecha todo, igual que el cerdo, hasta las pezuñas y el morro. Para objetos decorativos, complementos de moda, cosmética, cocina… y qué rica la refrescante y nutritiva agua de coco ¡Viva el coco! Me encanta.




En Tailandia te pueden hacer un buen traje de chaqueta para hombre con camisa, por 69 euros, o cualquier traje en seda hecho medida para mujer que merece la pena por su calidad y buen precio.
Excursiones Top
De Tailandia, entre las excursiones que me más me han gustado ha sido el paseo a lomos de un elefante, la tribu de las mujeres jirafa, el mercado en las vías del tren y el mercado flotante Wat Sai, en Thonburi. La Naturaleza salvaje es lo que me ha cautivado, como he mencionado antes, por encima de los templos. Si fuera budista, tendría otro punto de vista, obviamente.
1.- Paseo en elefante
El elefante es el animal emblemático y sagrado de Tailandia y toda una atracción turística. En Chiang Mai, visitamos un campamento de elefantes, Mae Taeng Elephant Park, situado en plena jungla, para poder ver lo domésticas y artísticas que son estos grandes mamíferos.

Tras una exhibición, en la que incluía elefantes pintando cuadros, comenzó nuestro paseo a lomos de elefante, siguiendo el cauce del río y cruzando la espesa vegetación de la jungla. Terminamos con un paseo en carro tirado por búfalos que nos permitió disfrutar del norteño paisaje selvático.
Como anécdota, contar que para hacer el paseo por la jungla, a la ida me tocó un elefante pequeño, como un Dumbito, y a la vuelta, los búfalos más grandes. Una lección de sabiduría: En el Universo hay una tendencia a restaurar el equilibrio y la vida siempre te compensa.
2- Mujeres jirafa
Todo un descubrimiento la visita en el norte de Tailandia a una tribu kayan de mujeres jirafa. Las había visto en reportajes de televisión y revistas. Son refugiadas birmanas y a cambio de vivir en Tailandia ejercen de atracción turística.

Las mujeres jirafa llevan desde temprana edad, a partir de los 5 años, collares alrededor del cuello formados por anillos metálicos en forma de espiral para alargar el cuello, fruto de una tradición ancestral. Consideran que es un accesorio bello y así pueden encontrar un buen marido, aunque es un poco incómodo y doloroso, sobre todo, cuando son pequeñas de edad.
Los collares pueden llegar a pesar hasta 5 kilos. Si las niñas de esta etnia nacen en luna llena, pueden llevar el collar de anillos si quieren o no. También, llevan aros en las piernas y en las manos. Los aros son de latón y se van incorporando progresivamente hasta los 16 años.
Estos anillos o aros deben usarlos durante toda la vida porque al quitarlos se les produce la ruptura del cuello y puede llegar a producir la muerte por asfixia. Si se quitan en la adolescencia puede que no produzca daño, pero hasta ahora nadie lo ha hecho una vez que se lo ha colocado.
El gobierno birmano trató de hacer desaparecer esta costumbre propia de un país poco desarrollado, de modo que muchas mujeres rompieron con esta costumbre, pero al ver que podían vender su artesanía a los muchos turistas que las buscaban, la han retomado y perdura hasta nuestros días.

3.- Mercado en las vías del tren
Sorprendente el mercado instalado sobre las mismas vías del tren en la población de Mae Klong. Comprobamos como el tren atravesó el mercado y, en tiempo récord, los comerciantes recogieron todos los productos expuestos en las vías del tren.
La frase de ¡qué viene el toro! se sustituiría aquí por ¡qué viene el tren!, con previo aviso sonoro.
4.- Mercado Flotante
En la provincia de Ratchaburi, Realizamos un paseo en barca a motor a través de la zona de canales hasta llegar al propio mercado flotante de Damnoen Saduak donde desembarcamos y pudimos degustar agua de coco y hacer diversas compras.

Muy llamativo el mercado flotante del Klong Damnersaduak, considerado el más importante del país.
Junto al mercado flotante había el típico puesto para hacerte una foto con una serpiente. Hay quien mata para presumir de su foto o se mata con un selfie. Todo tiene su público, hasta las serpientes, que en Tailandia son un icono de paz, seguridad y bienestar, mientras que en el Cristianismo representa al Diablo.
Chiang Mai es la principal ciudad del norte tailandés y es conocida como “la rosa del norte” debido a su belleza. Es una región donde el cultivo y producción de flores es muy importante en todo el país. Cuando llegúe a Chiang Mai, la verdad es que no tenía el cuerpo preparado para ver más templos, de modo que visité solo dos de ellos; me tomé un delicioso café acompañado de un dulce; visité un centro histórico cultural para romper con la rutina y me dediqué a patear la ciudad, que me apasiona. Disfruté de lo lindo observando el ambiente de las calles.
En Chiang Mai, pudimos ver como se elaboraba el agua de coco aprovechando también la pulpa. Ha sido mi bebida favorita durante el viaje.
En Chiang Mai, los árboles de mango estaban en las calles y a tu alcance. Un placer para la vista y para el paladar.
Muy interesante, también, el famoso “night bazar” de la ciudad para hacer compras de todo tipo.
En Chiang Mai, además, fuimos al Templo del Doi Suthep o templo de la montaña, donde se puede apreciar la ciudad de Chiang Mai en todo su esplendor:
Chiang Saen
Muy interesante conocer Chiang Saen, donde se encuentra el mismísimo “Triangulo del Oro” así llamado por encontrarse en un mismo punto la frontera entre Tailandia, Birmania y Laos, bordeados los tres por el Río Mekong, famoso por el comercio del opio. Visitamos el “Museo del Opio” ubicado la población de Chiang Rai.
Chiang Rai
Visitamos el contemporáneo Templo Blanco o Wat Rong Kun en las afueras de Chiang Rai, donde el blanco representa la pureza y el cristal, la sabiduría de Buda como “luz que brilla en el mundo y el universo”. Piensan que Buda cruzó el puente del templo para predicar el dogma por primera vez.

Sukhothai
En Sukhothai, su centro arqueológico ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, por su increíble belleza.
Templo de los monos en Lopburi
Lopburi es una conocida localidad por la cantidad de monos que se encuentran en ella, y en su conocido “ Templo de los monos”, el Wat Phra Prang Sam Yot. La visita al templo de los monos fue toda una odisea, es una de las atracciones turísticas de Tailandia. Nada más entrar al templo de los monos, vi a un turista que tenía un mono agarrado en la cabeza y no había forma de despegárselo, ni con la presión del agua de una manguera, seguidamente, vi a otra víctima. Así pues, lo mío fue entrar y salir pitando de ese recinto.
Hay que llevar cuidado porque los monos te roban todo lo que pillan, están hechos unos delincuentes: gafas de sol, botellín de agua, gorras, relojes… y si les llama la atención algo de lo que llevas puesto, van a por ti, por ejemplo, una compañera de viaje llevaba una simple pinza en el pelo y un mono fue a por ella agarrandóse a su cabeza. Ella se reía, pero si me hubiese pasado a mí, me da un ataque y me desmayo, de verdad.
Este templo que parecía una reconstrucción de “La ley de la Selva” resultó ser todo un espectáculo divertido por su absoluta singularidad, pero desde la barrera. Estos monos son un peligro para la Humanidad.
Luego, me enteré que a nuestra guía tailandesa le mordió uno de estos monos en la cabeza y necesitó asistencia médica, le tuvieron que dar cuatro puntos y ponerle la vacuna antirrábica, y desde entonces tiene un trauma por ello. Estos monos imparables se consideran en Tailandia como simples ciudadanos, no me parecieron ni simpáticos ni divertidos. Me dieron bastante asquito por toda la suciedad que llevan encima y por lo pegajosos que son. Encima, pueden morder y transmitirte enfermedades, no es ninguna tontería.
Mi radar natural, que me advierte de la existencia de algún peligro, me alertó de que me largase de allí. Suelo atraer las cosas más insólitas y Tailandia da muchísmo juego para ello. Me decanto por ser precavida y prudente como una buena elección.
No hay que perderse el Centro arqueológico por excelencia del país, Ayutthaya, antigua capital del reino de Siam. Visitamos su conjunto arqueológico de gran interés histórico y declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO donde destacan las ruinas de los templos erigidos cuando la ciudad ostentaba el título de capital del reino. Ayutthaya muestra la riqueza patrimonial de este país.
El viaje a Tailandia ha sido como una gran ensalada tropical con gran variedad de ingredientes, olores y sabores, en la que cada uno ha de condimentarla a su gusto para que te resulte lo más saludable y placentera, con o sin masaje tailandes, a gusto del comensal. Cada paladar es único.
Sala Vip del aeropuerto de Amán (Jordanía)
Despido este post desde la sala vip de lujo del aeropuerto de Amán, la capital de Jordania, al final del viaje de 9 días a Tailandia. Un oasis de paz donde descansamos entre jeques árabes degustando un exquisito desayuno. Una despedida de lujo que me encantaría repetir otra vez pronto.
A Tailandia fui gracias a mi prima segunda Elena Rodriguez, abogada en Albacete, que eligió un buen viaje en www.destinosasiaticos.com y resultó todo estupendo.


Os enseño ahora unas fotos muy curiosas que me ha mandado mi prima Elena, la artífice de este viaje, de una cafetería de gatos en Bangkok y de un animado show de «ladyboys» (transexuales) en Chiang Rai. Atracciones en Tailandia que permiten seguir sacando jugo al viaje.


Si hago otro viaje a Asia, contaría de nuevo con esta agencia Destinos Asiáticos por su especialización, profesionalidad y precios competitivos. Por mi personalidad, me encantaría ir a Japón, que es todo lo contrario a Tailandia; me han hablado maravillas de este país. Por lo pronto, disfruto de las películas del director japonés, Hirokazu Koreeda, que destacan por su extrema delicadeza.
Próximo destino: simplemente me dejo llevar, me gusta que la vida me sorprenda. Me fascina la aventura y lo desconocido, donde me lleve el viento y la economía, por supuesto.
¡¡Hasta pronto amig@s!!